pueblos de mexico
Registrate aquí

  Recordarme

Tataltepec de Valdés, Oaxaca

Tataltepec de Valdés es la cabecera municipal del municipio de Tataltepec de Valdés en el estado mexicano de Oaxaca Cuenta con 5,561 habitantes.

Reseña Histórica

Tataltepec de Valdés, Oaxaca

Se fundó aproximadamente entre los años 400 y 300 antes de Cristo, al principio se llamaba lugar sagrado, donde los reyes que pasaban por este camino real se paraban a descansar.

Toponimia

Tataltepec de Valdés, Oaxaca

Significa \"En el cerro del abuelo\". Se compone de Tata- abuelo L-ligadura eufónica Tepetl- cerro y C - en.

Personajes Ilustres

Tataltepec de Valdés, Oaxaca

Antonio de Valdés.

Murió en día 19 de noviembre de 1911, fue derrotado por cande las en los hornos de cal, fue el primer caudillo de la revolución en la costa de Oaxaca.

De los insurgentes que la historia ha consagrado cuantas páginas brillantes, que duermen en los valladares de los desconocidos, justo es pues, remover los escombros del tiempo que sepultan a uno de estos, pero es de indudable originalidad para dar nueva vida a quien se llamó Antonio de Valdés.

Tataltepec del ex-distrito de Juquila, estado de Oaxaca, fue su cuna, pueblo humilde, triste y solitario en su asombro panorama que salta a la vista de la cumbre, en el camino real de la costa chica, pero orgulloso de haber dado a México el héroe impoluto.

En frente puede verse, a través del sol de la tierra caliente que reverdea en la falda del cerro prolongado, las casas que blanquean una fronta paradisiaca de palmeras de coco , a tras profundamente hondo, ruege visible el río verde, en tanto que del lado opuesto, suben escalándose hacia el infinito, las serranías de la montaña Mixteca, abajo se tiende el propio río, al descubierto anchuroso y esmeraldino, desde el Paso de la Reyna, de este lado, al pie de las montañas de Juquila que lo van sesgando y del otro, al ras de los bajos hubérrimos de jamiltepec legendario hasta fundirse con su charco redondo de mar.

En 1811 sonaba rumoroso el grito de Independencia en México, en aleadas bélicas que traían los vientos del norte. batallas que se ganaban adelante y adelante México iba a caer; pendía la acción de un paso después, batallas que se perdían atrás y atrás y el reflujo se alejaba y parecía extinguirse en Acatitas de Baján, pero aún no se había extinguido del todo cuando el rumor con fuerza volcánica hacía explosión más cerca, y crecía y avanzaba hacia el sur, era Morelos, se percibía con la aureola de triunfos, la fuerte marejada que avanzaba Llano Grande, La Sabana, Tres Palos, aquel coloso tendido en el puente del intento del fracasado, .los Coyotes, el paso a la eternidad, Chichihualco, a las doce comeremos en Tixtla, nuevamente en Tixtla ty luego a Zitácuaro. Y también sonaban nombres gloriosos: Ávila, los Galeana, los Bravo, que pronto aparecerían Matamoros y los demás.

No era posible más esperar. ardía el entusiasmo patrio también en los corazones oaxaqueños; pero les faltaba un caudillo y aún cuando la sangre redentora había comenzado a manar con Armenta y López, pronto con Tinoco y Palacios, sin embargo, no había sonado el grito redentor, ni el primer disparo regaba la primera sangre de la venganza, cuando al fin el caudillo surgía en uno de los rincones del sur del estado, en Tataltepec, y era Antonio de Valdés quien pronunciaba el 26 de octubre de 1811 con la fuerza potente del determinismo ante el puñado de hombres que lo rodeaban, va sobre las armas el propio grito que acababa de ser pronunciado en Dolores.

Apunta el profesor Hilario Cortes de Juquila, en una alocución elocuente en memoria de Antonio de Valdés en Tataltepec, que secundaron a este héroe en su empresa suicida de propio Tataltepec, don José Domingo Cano y don Miguel Lindon, que luego se le agruparía Chavarría que cita el padre Gay comenzaron las operaciones, eran pocos centenares de hombres que se ade lantaron con Cano y Lindon, pero no hacia la capital de estado, sino hacia la costa chica rumbo a donde Morelos sacudía el trono español.

A unos 15 kilómetros cruzaron el río Verde en el paso de la Reyna, siguieron luego por los bajos de la margen derecha, caliente como la lumbre y plagado de moscos, ponzoñas y epidemias, después torcieron por el camino del cerro, pues el final era Jamiltepec; pero la gente que mandaba flaqueó en su decisión, llegaron así a Jamiltepec, más para entregar prisioneros a sus jefes.

Cano fue fusilado al, instante y Lindon conducido a Oaxaca, no se supo más de él. Es aquí en donde Valdés se admira de la fuerza de su espíritu indómito, el golpe lo había estremecido, sí, ahí está el asunto en que se es o no es; pero la afrenta injuriosa lo había sublevado hasta el desquiciamiento y la respuesta se agolpaba en su frente, chocando el dilema de la prosecución o del renunciamiento en su cerebro encendido; una, dos, tres horas hasta que al fin quedaba en calma todo, como la noche, como el cielo, como el mundo en aquella hora en que el instinto también tenía su parte, de pronto habiendo advertido su resolución a destiempo, se violentó en recuperar lo perdido. La orden había conmovido al poblado y momento después, resonaban en el camino gredoso de aquel ejercito en marcha.

Cincuenta kilómetros para el indo andalón son algo menos que una faena; y en ese mismo amanecer, Antonio Valdés entraba a Jamiltpec con el fallo de la determinación. don Juan Manuel Egusquiera y 10 españoles más fueron pasados por las armas, quedando ahí don José Domingo Cano y don Miguel Lindon.

Del llamado a Jamiltepec, a Huazolotitlán, a Pinotepa del Rey y otros pueblos costeños, había resultado que Valdés contaba con un ejército, en que los hombres bien armados, ascendían a 800. El campo de batalla le escocía y ese campo estaba donde Morelos vencía, hacía allá pues, se encaminó Valdés prestamente, acompañando primero a Pinotepa en donde fue informado que no muy lejos, en el Cortijo, se encontraba el realista Juan Antonio Cande las, que venía sobre el entonces, preciándose de no tenerse en menos, salió también a su encuentro y tres horas después, en los hornos de cal se trababa el cómbate cruento, el 12 de noviembre de 1810.

Juan Antonio Cande las, de las fuerzas de París, había peleado al lado de este jefe en las acciones de la sabana y tres palos, aún cuanto en estas acciones había participado del sabor de la derrota, de la experiencia traía algo, en tanto que Valdés no llevaba más que idea y valor. No pudo resistir Valdés el choque y dio la media vuelta en derrota para detenerse en Huazolotitlán. La moral de Valdés, desde luego había desmerecido, y más porque no contaba con auxilio alguno que lo reforzara, mientras que Cande las contaba con los de Luis Ortíz de Zárate que avanzaba de Oaxaca y la fuerza organizada por los curas de Jamiltepec y Tututepec. Así fue que cuando Cande las se presentó en Huazolotitlán, Valdés había retrocedido hasta el mar y fortificándose en el cerro de Chacahua en donde esperó la prueba de su sacrificio.

El cerro de Chacahua no es más que como el peñón de las orillas de la Ciudad de México. Lo cierran el mar, la barra y la laguna que le dejan sólo un extremo libre al pie de este cerro; del lado de la laguna existe una especie de cráter volcánico razado de azufre nativo, puro como también hay petróleo brotando, en una de sus islas, antimonio purísimo reconocido expresamente a ello; a orilla de puerto, se entiende que Valdés fabricaba aquí su pólvora y se había replegado a este cerro en la creencia de que no careciendo de este explosivo podría resistir un asedio prolongado, máxime que solo tendría que defender el lado libre de agua, sembró por todo este lado libre, varias minas de barriles de pólvora con su mecha lista para prenderla a la voz de mando; enfocó sus tres cañones de madera en dirección de la playa, por donde se presentaría el enemigo, en tanto que más adentro quedaba protegida su impedimenta y esperó.

No cabía duda que el enemigo iba a presentarse y no había donde retroceder más. No importaba ya, la resolución se había jurado y el dilema de los héroes parecía escucharse en los fuertes tumbos del mar. ¡vencer o morir! Y fue el mismo 19 de noviembre de 1811 cuando el enemigo estaba a la vista en dirección de los primeros rayos del sol. La tensión de los nervios de estos insurgentes vista fija en el punto que se iba agregando, caso omiso era la inmensidad del mar y la lodosa laguna plagada de lagartos saboreadores de hombres descuidados, cuando los gritos de la provocación los ahogaba el mar, el calor se iba encendiendo, la garza cruzaba el espacio de la laguna al mar y del mar a la laguna, y zumbaba el zancudo y el jején antes de clavar su aguijón en la carne indolente de quienes para entonces ya la materia no contaba frente a la inmortalidad ¡Dios del destino cruel! ¡Patria del escarnio y de la vileza! ¡Era hora de morir! de pronto.

El pie del cerro se venía agolpando de gente que atacaba. Al fogonazo, no era más que el humo aislado que iba extendiéndose hasta la nubes fundidas en la respuesta lazada y en la misma lengua. Era el combate y prestas estaban lanzas y el machete en espera del turno deseado. La acción se estancaba en su frase crítica; ni un paso en el ascenso, ni un paso en el descenso, tampoco. Truena el disparo, se oye la blasfemia, el mar lo acallaba todo con su rugiente inmensidad, sin embargo de que el espíritu era más potente, la sangre había corrido; pero sin ayes ni lamentos. ¡Qué pues! de repente parecía presentirse la aureola del triunfo en la euforia del instante pero no, no era más que el preludio del alto, y ahí venía el choque también que un retumbo roda los cuerpos abrazados; se desplomaban y no otros con la cara al sol, la confusión era diabólica; se iba perdiendo ascenso. ¡Por donde andaba Valdés! ¿Cuál era la misión de los barriles de pólvora con sus mechas? ¡Oh destino, escrito por el dedo de Dios, como el Himno!.

Cronología de hechos históricos

Tataltepec de Valdés, Oaxaca

1580
el hijo del rey Pedro de Alvarado, Melchor recuperó sus propiedades de la costa del pacífico, gracias a la ejecutoria del rey Felipe II en su favor, una de tales propiedades era Tataltepec, entonces conocido como \"Lugar Sagrado\", característico por sus gigantescas montañas abandonadas, donde solo se escuchaban los ruidos de la aves, de las grandes cascadas y del rugido de los animales peligrosos.
En medio del mencionado lugar pasaba un camino denominado Camino Real, cuyo medida era de un metro de ancho, este partía de la ciudad de Oaxaca, pasando por Juquila, lugar sagrado actualmente Tataltepec, atravesando medio poblado de Tututepec, Jamiltepec, Pinotepa y culminándose en el pueblito de Acapulco.
Los grandes mandatarios eran como los reyes y otras personas distinguidas que venían de Oaxaca a Tututepec, tomaban descanso en el lugar sagrado, dichas autoridades se bajaban de sus caballos después de montar horas y horas en sus bestias, cuentan los escritos que solamente a los mandatarios de alto rango, se les permitía el traslado en carretas de caballos, la cual tenía protección a sus alrededores; en cambio los demás seguidores se exponían al polvo y a los grandes porrazos de agua.

Medio físico

Tataltepec de Valdés, Oaxaca

Se localiza en la región de la costa del Estado, en las coordenadas 97°33´ longitud oeste, 16°18´ latitud norte y a una altura de 370 metros sobre el nivel del mar.

Limita al norte con Santa Cruz Zenzontepec, San Jacinto Tlacotepec y Santiago Minas ; al sur con Villa de Tototepec de Melchor Ocampo; al oriente con San Juan Quiahija y San Miguel Panixtlahuaca; al poniente con Santiago Tetepec y Santiago Jamiltepec.

Ecosistemas

Tataltepec de Valdés, Oaxaca

Flora

Pinos de ocote, gretados, encinos, cedro, macuil, zopilotes, macahuites y frutillos, bugambilias, rosales de diferentes tipos: rosa de castilla, rosa durazno, labio de mujer, tulipanes.

Fauna

Leones, tigrillos, venados, tejones, mapaches, guanas, tucanes, armadillos, coyotes, zorros, tlacuaches, faisán, chachalacas, zopilotes, garzas, gavilanes, águila, palomas, culebras, conejos, gatos, perros, vacas, caballos, burros, jabalís, ardillas, pericos, cotorras, loros, guacamayas, tecolotes, golondrinas, cenzontles, calandrias, zanates peces y camarones.

Atractivos culturales y turísticos

Tataltepec de Valdés, Oaxaca



eventos

Más en Oaxaca

© Derechos Reservados Telepaisa 2004-2020 | Términos y condiciones de uso | Llámanos Estados Unidos 1 630 747 5343